Te cuento que la semana pasada fui a una reunión donde mi abuelo iba a ser nominado como padre del año o algo así, era una reunión de un club rotario en el que, el promedio de edad, debe ser alrededor de 80 años.Y bueno, me invitaron a ir de nuevo puesto que, como es obvio, necesitan rejuvenecer y jalar socios jóvenes puesto que, la cantera que tienen ya está bastante fosilizada. Por dos minutos (literalmente minuto y medio) lo pensé y dije: "aunque esto sea en día de semana, cuando tengo miles de cosas que hacer y, en caso de tener un tiempo libre preferiría pasarlo durmiendo o comprándome ropa en vez de estar en un almuerzo formal, podría ser interesante puesto que, en cierta forma, es una asociación sin fines de lucro, que tiene finalidad social, de apoyo a personas necesitadas, etc."
Sin embargo, luego de oir y ver un par de cosas, dije: "aghhhh no, no hay forma". Para empezar, las mujeres que van allí (que son normalmente esposas de socios o, en el caso que a su vez sean socias, el marido también es socio) siempre se llaman Pochita de tal, Paquita de cual y Cuchi de alguien más; o sea, las pobres señoras no tienen personalidad alguna, cosa que puede ser entendible en personas de esas edades, pero había una pareja de esposos jóvenes (en sus 30-31), que vivían bajo los mismos parámetros; o sea, la pobre chica era no me acuerdo que de tal.
Comprenderás mi espanto al ver algo así, o sea, las chicas que yo conozco creo que primero se divorcian (o se matan) antes que perder su apellido y convertirse en "propiedad" del marido, con lo que dije: "ah no, esto es para viejos y, si no eres viejo, para lornas o gente hipermegaarchi tradicional", con lo que, yo allí no tengo nada que hacer. O sea, ¿te imaginas? Con seguridad en algún momento haría una revolución, o saldría gritando espantado o, me sacarían de allí por tener dos piercings en la cara o, quien sabe que.
Por otro lado, a las personas que trabajan con ellos, sirviendo la comida o cosas así, los tratan como a monos amaestrados, no los miran, les gritan, los apuran como cuando apuras a un caballo para que corra más rápido, etc; entre otras cosas como, el "dios mediante" o "gracias a dios", entre otras, frases hechas que me suenan super extrañas; entre otras miles de cosas más.
O sea, lamentablemente, el invitar a personas jóvenes no va a funcionar, si se comportan de forma tan "anticuada" por decir lo menos, así que, por eso, pues a Rotary no voy ni aunque me paguen.
Sin embargo, luego de oir y ver un par de cosas, dije: "aghhhh no, no hay forma". Para empezar, las mujeres que van allí (que son normalmente esposas de socios o, en el caso que a su vez sean socias, el marido también es socio) siempre se llaman Pochita de tal, Paquita de cual y Cuchi de alguien más; o sea, las pobres señoras no tienen personalidad alguna, cosa que puede ser entendible en personas de esas edades, pero había una pareja de esposos jóvenes (en sus 30-31), que vivían bajo los mismos parámetros; o sea, la pobre chica era no me acuerdo que de tal.
Comprenderás mi espanto al ver algo así, o sea, las chicas que yo conozco creo que primero se divorcian (o se matan) antes que perder su apellido y convertirse en "propiedad" del marido, con lo que dije: "ah no, esto es para viejos y, si no eres viejo, para lornas o gente hipermegaarchi tradicional", con lo que, yo allí no tengo nada que hacer. O sea, ¿te imaginas? Con seguridad en algún momento haría una revolución, o saldría gritando espantado o, me sacarían de allí por tener dos piercings en la cara o, quien sabe que.
Por otro lado, a las personas que trabajan con ellos, sirviendo la comida o cosas así, los tratan como a monos amaestrados, no los miran, les gritan, los apuran como cuando apuras a un caballo para que corra más rápido, etc; entre otras cosas como, el "dios mediante" o "gracias a dios", entre otras, frases hechas que me suenan super extrañas; entre otras miles de cosas más.
O sea, lamentablemente, el invitar a personas jóvenes no va a funcionar, si se comportan de forma tan "anticuada" por decir lo menos, así que, por eso, pues a Rotary no voy ni aunque me paguen.


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