
Hace tiempo que no escribo, al menos desde poco después de la primera vuelta. ¿Por qué? Porque en algunos momentos quería burlarme un poquito de todos ustedes y recordarles que siempre tuve razón en lo que se refiere a quiénes serían los “finalistas” en esta elección y, no me creyeron sino hasta que fue demasiado tarde, pero en fin, así es la vida.
Ahora, el motivo de este post es reflexionar un poco sobre la difícil elección que tendremos este domingo, es decir hay que elegir entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala, al próximo presidente del Perú. Como es evidente y se ha dicho hasta el cansancio en los medios, en la calle y en todas partes, respecto de los dos, existen dudas sobre sus “calidades” democráticas.
Sin embargo, analicemos un poco a los dos candidatos en el peor escenario posible, esto es: imaginemos que ambos, de todas maneras vayan a intentar una aventura dictatorial.
En tal escenario, hay una gran diferencia entre los dos puesto quedaría claro que, aún en el peor escenario posible, Keiko no atentaría directamente contra la libertad económica ni contra la libertad de empresa. Esto es, en un gobierno fujimorista se permitiría a las empresas y a las personas naturales, el trabajar, invertir y generar riqueza con cierta libertad.
Por el otro lado, quedaría claro que en el peor escenario posible, Humala sí atentaría contra la libertad económica, toda vez que, estatizaría (o nacionalizaría) empresas de sectores estratégicos, y controlaría la economía sobre la base de la doctrina socialista (o comunista) de la planificación central. Es decir, no permitiría a las empresas ni a las personas naturales, el trabajar o invertir libremente.
En tal sentido, me pregunto: ¿cuál es la libertad más importante de todas? ¿La de expresión? ¿La de asociación partidaria? ¿La religiosa? No. La libertad más importante de todas es la libertad económica. ¿Por qué? Porque empodera a quien la ejerce y, sobre esa base, genera posibilidades reales de exigir (y conseguir o recuperar) otras libertades.
Para muestra, la historia. ¿Por qué tuvieron que retroceder en Europa las monarquías absolutistas? ¿Fue por qué los reyes decidieron ceder el poder a los Parlamentos? ¿Fue por qué los reyes decidieron dejar de lado el control total que ejercían sobre la vida y la muerte de sus súbditos? ¿Fue por qué los reyes decidieron dejar de auto-considerarse designados como monarcas por voluntad divina? No. Fue porque la burguesía, al haberse convertido en empresaria, exigió una cuota de poder. ¿Y cómo pudo la burguesía empresaria exigir (y lograr) una cuota de poder? Con la riqueza generada por su trabajo; siendo que, esa riqueza sólo pudo existir porque se permitió a dichas personas hacer empresa.
En conclusión, la libertad económica es la más importante de todas porque, tarde o temprano, genera riqueza. La riqueza, otorga poder y, ese poder es el que permite poner condiciones a los gobernantes y exigir el otorgamiento (o la recuperación) de otras libertades (como todas las que te puedas imaginar).
En efecto, en Cuba donde el Estado controla la totalidad de las actividades empresariales, nadie más que el Estado tiene posibilidades de empoderarse. Por eso, a pesar de miles y miles de disidentes a lo largo de más de 50 años, miles de huelguistas de hambre, cientos de blogueros en el presente siglo, etc., el gobierno cubano sigue incólume Toda vez que no existe nadie que pueda ponerse, en igualdad de condiciones (o con posibilidades de poner condiciones) al poder absoluto.
Por tanto, reitero, la libertad más importante es la libertad económica, por ello, aún en el peor escenario posible, Keiko es menos mala que Humala[1], por eso: mi voto será por Keiko Fujimori.
Salvo mejor parecer…


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